A LA MESA DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

BEGOÑA LASAGABASTER OLAZABAL, diputada de EUSKO ALKARTASUNA, al amparo de lo dispuesto en el artículo 185 del Reglamento de la Cámara, presenta la siguiente pregunta para la que solicita respuesta por ESCRITO.

En 1996, el Ministerio de Industria, por medio de la entonces AIE, privatizó la empresa Sefanitro mediante una Oferta Pública de Adquisición dirigida al 100% del capital social que asegurara la actividad productiva y el nivel de empleo.

Concurrieron dos ofertas: una de Alianza Empresarial y otra de Fertiberia. La empresa fue adjudicada a Fertiberia, por un valor aproximado de 5,5 millones de euros (900 millones de pesetas). A dicha privatización se acompañó un Protocolo de gran importancia en el que Fertiberia manifestaba:

“Se considera que la ubicación en Lutxana (Baracaldo) es la adecuada para las actuales instalaciones de Sefanitro, llevándose a cabo las inversiones medioambientales y de reposición y optimización antes expuestas”, e igualmente se incluía el siguiente compromiso: “No obstante si en el futuro se acometieran grandes inversiones para una nueva Sefanitro, se considera como ubicación adecuada el Puerto Exterior, asumiendo el compromiso explícito de que el valor íntegro de los actuales terrenos se invertirá en su totalidad en esas instalaciones”. Además se comprometía a mantener el empleo y la actividad industrial.

En dicho Protocolo, Comisiones Obreras y UGT manifestaban su apoyo a la integración en el Grupo Fertiberia como mejor opción para la consolidación de Sefranito. Este Protocolo de acuerdo fue definitivo a la hora de adquirir Sefranito por parte de Fertiberia, tal y como queda demostrado en el Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados, con fecha de 11 de diciembre de 1996.

El diputado de Izquierda Unida, Navas Amores, cuestionó al entonces Ministro de Industria, Josep Piqué, por las directrices de la privatización y en su respuesta Piqué aseguró que “quería hacerle notar además, que esa oferta ha sido avalada con rotundidad por los sindicatos CCOO y UGT, y que ha merecido también la conformidad del Gobierno vasco, que eran temas que a nosotros nos preocupaban especialmente”

El entonces ministro Josep Piqué se refería a otra Interpelación, también de Izquierda Unida , en esta ocasión al entonces Consejero de Industria Javier Retegi, cuestionado sobre las condiciones del Gobierno vasco a la privatización.

En su respuesta Retegi aseguró que “si los aspectos sociolaborales planteados por Alianza Empresarial hubiesen podido quedar reflejados en compromiso jurídico suficiente, este Departamento se hubiese inclinado por su oferta”.

En 1998 Fertiberia , en alegaciones al Plan General de Ordenación Urbanística, solicitó la recalificación del suelo como residencial, solicitud que el Ayuntamiento correspondientes admite. En estos momentos, el valor del suelo se estima en 300 millones de euros.

En 2005 el Ayuntamiento insta a la empresa a abandonar los solares de Lutxana. Fertiberia, que cuenta en su planta de Barakaldo con 118 trabajadores, decide cerrar estar planta en la cual obtiene unos beneficios de 6 millones de euros anuales, trasladando la producción industrial a Avilés (Asturias), haciendo caso omiso del compromiso adquirido en el Protocolo firmado y aludido anteriormente.

Por todo ello se pregunta al Gobierno:

-¿Conocía el Ministro de Industria la existencia y el contenido del Protocolo de acuerdo firmado por los sindicatos y Fertiberia que facilitó la compra de Sefanitro por parte de Fertiberia?

-¿Piensa tomar alguna medida el Ministerio de Industria para hacer efectiva la cláusula de reinversión íntegra de las plusvalías en el puerto exterior de Bilbao tal y como asumió Fertiberia?

-¿Piensa tomar alguna medida que garantice el mantenimiento de la actividad industrial y el empleo?

-En caso de incumplimiento de dicho protocolo por parte de Fertiberia, ¿piensa tomar alguna medida de reversión pública de los solares en los que se asienta la planta?

Madrid, 13 de junio de 2006

BEGOÑA LASAGABASTER OLAZABAL
Diputada de Eusko Alkartasuna

Fuente: Begoña Lasagabaster