La manifestación convocada por Eusko Alkartasuna, Izquierda Abertzale y Alternatiba ha recibido el apoyo de miles de personas que han reclamado el derecho a decidir de la sociedad vasca y se ha solidarizado con la marcha de Barcelona

Las marchas de Donostia y Barcelona han marcado un nuevo hito en la reivindicación del derecho a decidir de Euskal Herria y Catalunya, con miles de personas en la calle confirmando su pertenencia a dos naciones que quieren decidir su futuro en materia económica, social, cultura y, por supuesto, nacional.
Las dos movilizaciones han estado conectadas gracias a la iniciativa de Eusko Alkartasuna, Izquierda Abertzale y Alternatiba, que han convocado la movilización de Donostia con motivación propia pero también como apoyo al pueblo catalán frente a la injusta sentencia del Tribunal Constitucional frente al Estatut apoyado en las urnas por la ciudadanía catalana. Una representación del movimiento soberanista vasco ha estado presente en la movilización de Barcelona, con Rafa Larreina, miembro de la Ejecutiva Nacional de Eusko Alkartasuna, entre otros; y una miembro de la Plataforma a favor de las consultas por la Independencia de Catalunya ha participado en la Donostia donde ha pronunciado unas palabras.
La Ejecutiva Nacional de Eusko Alkartasuna, con su secretario general, Pello Urizar al frente, ha participado en la marcha de Donostia, en la que han estado también Unai Ziarreta y Koldo Amezketa.
Con Johnatan Fernández, de Alternatiba, como presentado, el acto político al final de la manifestación ha comenzado con la intervención de los bertsolaris Amets Arzallus y Jon Maia, que han dado paso a las palabras de la representante catalana. Elisenda Paluzie, ha adelantado a los presentes que la marcha de Barcelona había roto todas las previsiones sobrepasando el millón de personas participantes, extremo que posteriormente se ha confirmado. Paluzie ha agradecido la solidaridad del movimiento soberanista vasco y ha recordado que la relación entre Euskal Herria y Catalunya es estrecha desde hace mucho, como lo demuestra el hecho de que “el lehendakari Agirre estuvo refugiado en la Catalunya de Companys, el único presidente europeo elegido democráticamente que ha sido asesinado”. La multitud ha respondido con aplausos al recuerdo del fusilado president, al agradecimiento de la solidaridad mostrada y al apoyo del soberanismo catalán a la manifestación de Donostia.
Por último, Juanjo Agirrezabala, parlamentario de Eusko Alkartasuna, y Marian Beitialarrangoitia, alcaldesa de Hernani, han leído el documento final:
En primer lugar, agradecemos la presencia multitudinaria en esta manifestación y, como no, nuestro saludo solidario desde Euskal Herria a los miles de personas que en este momento llenan las calles de Barcelona exigiendo, como en Donostia, el reconocimiento de nuestra identidad nacional. Somos un pueblo, una nación, y exigimos el respeto al legítimo derecho que tenemos de decidir nuestro futuro institucional, económico, social y nacional.

El Tribunal Constitucional español ha cercenado la voluntad popular de las instituciones y de la sociedad catalana en una decisión que, en la medida que delimita con rotundidad el modelo constitucional-estatutario posfranquista, tiene un efecto directo sobre la situación política en Hego Euskal Herria. No estamos ante un hecho aislado, ni ante una agresión dirigida en exclusiva contra la nación catalana, lo cual ya sería suficientemente grave y justificaría nuestra presencia en las calles de Donostia y Barcelona. Es algo más, estamos ante una decisión que revela globalmente la posición del Estado en torno a las legítimas reivindicaciones nacionales, en especial de Euskal Herria y Paisos Catalans.

El Estado español a través de su máximo órgano judicial, como es el Tribunal Constitucional, marca con claridad meridiana los límites del llamado “autogobierno” en el marco de eso que se ha venido a denominar Estado de las Autonomías. Estamos ante un “tejerazo” judicial con similares consecuencias a las que la LOAPA significó tras el fallido golpe de Estado en el año 81.

La sociedad vasca ha certificado el agotamiento del actual marco constitucional-estatutario y la ciudadanía de las naciones que perviven en el marco del Estado español ha establecido claramente sus aspiraciones de futuro exigiendo nuevos marcos jurídico-políticos respetuosos con el reconocimiento nacional y respeto al derecho a decidir de nuestras respectivas naciones. El Estado responde a este anhelo ciudadano absolutamente legítimo con un arsenal político y judicial que desprecia de forma antidemocrática e impositiva las voluntades populares. Sólo reconoce una nación, la española, sólo un pueblo sujeto de la soberanía, el español.

La respuesta del Estado nos demuestra que el modelo autonómico actual, o su eventual reforma partiendo de las mismas bases y reglas jurídicas que sustentan el actual sistema, son instrumentos para neutralizar o asimilar la voluntad de Euskal Herria y Catalunya en un marco constitucional que cierra todas las puertas a la voluntad del pueblo vasco y catalán, y que constituye una trampa para asimilar nuestras soberanías en una unidad indivisible española que se pretende mantener, no desde la voluntad de las partes, sino desde la decisión inamovible de una de ellas, la española, a golpe de imposición y fuerza. Esto es algo que debemos tener en cuenta para no caer ante los cantos de sirena de sectores políticos que continúan empecinados en la defensa de reformas estatutarias tramposas y estructuralmente condicionadas con las que seducir a la sociedad.

En este sentido, la Constitución y el Tribunal Constitucional, como órgano que interpreta la misma, se han convertido en cárcel y carceleros de naciones como Euskal Herria y Catalunya, en muros que tratan de parar los anhelos de la voluntad popular. En esta Constitución no cabe la voluntad democrática de Euskal Herria, ni de Catalunya. y en la interpretación que de ella hace su máximo tribunal, no caben los llamamientos al estado plurinacional con el que se intentó seducir a una parte de estas sociedades, Es necesaria una segunda transición, una transición verdaderamente democrática, sin miedo al franquismo o neofranquismo, y basada en el respeto a la voluntad de los pueblos vasco y catalán.

El derecho a decidir, ésa es la batalla política de fondo que subyace en el debate y decisión del Tribunal Constitucional. La negación de la voluntad popular es la razón del bloqueo político que vive Euskal Herria a través de la instrumentalización de la voluntad popular y los pactos de salvación nacional entre PSOE-PP-UPN.

Pero aquí estamos. Reivindicando que somos una nación. Exigiendo nuestro legítimo derecho de autodeterminación. Demandando un marco democrático para Euskal Herria.

Quieren bloquear las ansias de cambio en la sociedad vasca, hoy más constatables que nunca; pero no lo van a lograr. Euskal Herria está en marcha por un nuevo escenario político. En marcha para acumular y activar fuerzas por vías políticas y democráticas por nuestro reconocimiento nacional, por el derecho de autodeterminación. Con firmeza, compromiso y determinación.

La ciudadanía ya ha decidido que quiere ser motor del cambio político en Euskal Herria. Por eso, hacemos un llamamiento a todos los agentes políticos, sociales, y sindicales a trabajar para tejer alianzas, superar desconfianzas, a caminar en la misma dirección. Desde el respeto a cada identidad, a los ritmos propios y diferenciados, sí, pero en la misma dirección, porque quienes apostamos por el derecho a decidir de este pueblo no tenemos ya ninguna excusa para no trabajar seriamente y de manera conjunta. Si queremos que se empiece a reflejar esa nueva mayoría social, debemos tener claro que todos somos necesarios: no sobra nadie.

Compañeros y compañeras, Euskal Herria es una nación, somos sujeto de derechos democráticos, queremos decidir para abordar los problemas institucionales, económicos y sociales, queremos construir nuestra nación que desde la soberanía actúe de manera solidaria y responsable con su entorno. Estamos en la misma lucha que Escocia, Irlanda, Groenlandia, Flandes; como ellos queremos situarnos en el universo de las naciones y Estados europeos con personalidad institucional propia.

Esta manifestación es un pivote más en el camino por el reconocimiento nacional, por la soberanía de Euskal Herria entendida como capacidad para decidir nuestro futuro sin hipotecas ni chantajes.

Un saludo a los Paisos Catalans y a su ciudadanía. Estamos en la misma lucha.

Gora EUSKAL HERRIA ASKATUTA
Visca CATALUNYA LLIURE

Fuente: Eusko Alkartasuna