´Hay gente progresista que no digiere nuestra alianza con el PNV y se va a la abstención´ Qué opinión le merece la decisión de TSJPV de investigar al lehendakari Ibarretxe por reunirse con Batasuna?

El problema de este tipo de procesos que están en el ámbito político es que son procesos políticos. Están sirviendo de mal ejemplo didáctico para el conjunto de la ciudadanía porque lo único que contribuyen no es al desprestigio del lehendakari, sino al de la Justicia. La sociedad vasca sabe que el lehendakari no es un delincuente y que no está a favor del terrorismo, ni por la vulneración de Derechos Humanos, sino todo lo contrario. Tratar al lehendakari como un presunto delincuente es desprestigiar la Justicia, a la que hay que recordar como uno de los pilares de la democracia.

¿No parece un poco fuera de lugar adoptar este tipo de decisiones en pleno proceso de paz?

Está fuera de contexto, pero también lo estaba cuando se inició el proceso. Ahora mucho más, cuando es más que evidente que todo el mundo está hablando con Batasuna. Es más, el Gobierno de Zapatero está hablando con ETA. El lehendakari no va a salir tocado de este tipo de actitudes, sino todo lo contrario. Va a quedar claro que hay personas, instituciones, y fuerzas políticas que estamos por solucionar los problemas y consolidar un sistema democrático y otras instituciones que están jugando a otras cosas.

¿Sobre todo cuando vemos rectificaciones como en el caso de De Juana o condenas de ´kale borroka´?

La sociedad vasca antes, y ahora, la española, está empezando a ver estos asuntos desde una situación de escándalo. Al observar que en 15 días se ha pasado de pedir 96 años de cárcel a seis y de solicitar 250 años a dos. Lo que está pasando es que durante mucho tiempo se ha mezclado la justicia con la venganza y eso es una mala mezcla. Eso es un atentado al Estado de Derecho democrático y la venganza es la negación de la justicia.

¿La Justicia puede ser un elemento que contribuya a que el proceso vaya en una dirección ?

La Justicia debe ser uno de los pilares del Estado de Derecho democrático y por lo tanto tiene que ser fiel a valores básicos como la presunción de inocencia, la libertad de expresión, la de expresión, el derecho de manifestación y asociación política. Tiene que ser no sólo respetuosa, sino garante de esos principios básicos.

¿En ese campo sitúa la legalización de Batasuna?

Más que en el ámbito de la Justicia es una cuestión política. Lo que hay que hacer es modificar una ley de Partidos que genera una inseguridad jurídica tremenda. El Gobierno de Zapatero debe modificar puntualmente la ley en aquellos aspectos técnicos, que en su día los expertos señalaron como negativos y generadores de inseguridad. Es decir, todo lo que se refiere al ámbito de la sucesión. La realidad es que si ahora Batasuna presenta los estatutos cambiando de nombre, mañana puede salir un juez diciendo que como los líderes son los mismos, hay una sucesión de partido.

¿Cómo observa la situación en la que se encuentra el proceso?

Ahora mismo se encuentra en una situación de impasse , de atasco. Creo que hay condiciones para que en breve se pueda desatascar. El proceso se tenía que haber relanzado antes del verano con la constitución de la mesa de partidos y el Gobierno tenía que haber hablado con ETA. Precisamente, para evitar esos espacios de tiempos muertos, que lo único que hacen es que quienes quieren interferir en el proceso, tengan la oportunidad de hacerlo y poner más obstáculos a los naturales que de por sí ya tienen. Se ha retrasado demasiado la puesta en marcha efectiva del proceso y se ha estado en una situación de impasse y de cierto bloqueo. Nosotros estamos trabajando en conversaciones con las distintas fuerzas políticas vascas poniendo todo lo que tenemos en nuestra mano para desatascar la actual situación y para cuanto antes, a poder ser en el mes de noviembre, se puedan comenzar a dar los pasos para la constitución y la puesta en marcha de la mesa de partidos.

¿Cree que a día de hoy hay condiciones para que esa situación pueda producirse?

Hay condiciones para ello. Si en este mes de octubre se logra romper el actual atasco e impasse, hay condiciones para que en noviembre se puedan empezar a dar pasos. Dependerá de la rapidez con la que se den esos pasos para que se pueda constituir la mesa en ese plazo. Espero que cuanto antes, y que como mucho, antes de que acabe el año se pueda formalizar la mesa.

¿El PNV dice que es mejor trabajar en una mesa virtual para evitar que nadie se levante de algo que no existe?

Para nosotros, la mesa es un instrumento y no un fetiche, entre otras cosas, por lealtad de todas las fuerzas políticas y, desde luego, si se tiene situado en primera línea más el bien común que el interés partidista. Quien quiera utilizar este proceso en clave de interés partidista, probablemente quiera una mesa virtual para buscar determinados protagonismos. Es necesario que todos nos sentemos en una mesa viéndonos las caras, comprendiendo la situación del otro que es lo que hace posible poner los medios para superar las dificultades. Si se va a un diálogo disperso y multilateral, lo único que se genera son desconfianzas y que no haya una comprensión global de las posiciones de todos. Eso hace imposible que todos puedan hacer el esfuerzo de ponerse en el lugar de otro.

¿Percibe un diálogo a tres bandas entre PSE, PNV y Batasuna? ¿Puede estar EA marginada?

Yo no creo que se está a jugando a tres bandas. Nos venimos reuniendo desde hace mucho tiempo, antes incluso de que alguno que ahora hace carreras por estar en espacios geométricos. EA ha mantenido numerosas reuniones con Batasuna, después con el PSE y luego con el PNV. También hemos tenido con IU. Nosotros no entramos en si el diálogo es a tres o a cuatro. Nos parece ridícula ese especie de obsesión por dar la imagen de un triángulo. Aquí hay un esfuerzo de muchas gentes y muchos actores y hay mucho trabajo ya adelantado para hacer posible esa mesa. Creo que hay material suficiente para llevar este proceso entre todos. Nosotros podemos decir, que en vez de un triángulo, la situación se parece más a un cuadrado.

¿Los acuerdos deben ser genéricos para resolver el problema de la territorialidad?

Lo responsable es ir a un escenario de una mesa que busque un acuerdo de mínimos genérico que luego pueda tener su traslación a los distintos ámbitos institucionales, es decir, tanto en la Comunidad Autónoma Vasca, Navarra e Iparralde. El concepto de mesa genérico permite esa circunstancia sin tener que ir a un ámbito territorial. Es lo que se debe hacer. En la mesa tendrán que estar todos los partidos de Euskal Herria que quieran estar. No se puede vetar a nadie.

¿Qué opina del debate que va a celebrar el Parlamento Europeo del próximo día 25?

Es muy importante, no podemos rechazar un apoyo que viene de fuera para reforzar el proceso y que llegue a buen puerto. EA ha trabajado en ese tema impulsando, a través del grupo del Parlamento Europeo ALE, la formación de una comisión de parlamentarios y la puesta en marcha de contactos con distintas fuerzas políticas de la Cámara de Estrasburgo. Va ser un hito en el proceso. Contar con el respaldo de las instituciones europeas da garantías al proceso y a todos.

La ejecutiva está unida como ´una piña´ en favor del proceso y para reforzar el proyecto político

¿Cómo valora la iniciativa del sector crítico de poner en marcha un congreso extraordinario para revocar la decisión de no ir en coalición con el PNV?

En Álava los partidarios de esa posición tienen una presencia muy reducida, mientras que en Vizcaya las expectativas iniciales se están reduciendo de forma drástica. En Guipúzcoa tienen presencia. La Ejecutiva Nacional en su conjunto, es decir, 19 de los 20 que asistimos habitualmente, estamos unidos como una piña en que hay que seguir adelante con el proceso iniciado; es decir, respaldando y llevando a la práctica la decisión adoptada. Lo tenemos muy claro, de la misma forma que recoger firmas para pedir un congreso extraordinario es un derecho de los afiliados y no hay ninguna objeción. Sin embargo, la obligación de la Ejecutiva Nacional y de toda la militancia es reforzar el proyecto político de EA en la coyuntura tan importante en la que ahora estamos. La obligación de los afiliados es reforzar el proyecto y ver si determinadas actuaciones legitimas contribuyen a ese objetivo o pueden suponer una dificultad.

¿Sus promotores afirman que la diferencia de un sólo voto en la toma de una decisión de este calado no ofrece mucha legitimidad?

Hay que recordar que este tipo de decisiones siempre se han tomado en ese ámbito, tanto en sentido positivo como en el negativo. Cuando se habla de división en la Ejecutiva Nacional hay que decir que no existe, porque los 19 de los 20 miembros que somos estamos unidos y tenemos claro que es una decisión de todos. Hay un compromiso de llevarla adelante. La Ejecutiva Nacional ha estado reflexionando y analizando esta decisión desde el pasado mes de diciembre de forma intensa y con gran responsabilidad. Es una decisión del conjunto de la Ejecutiva, que es de todos.

Insisten en que no es una decisión democrática al no haberse contado con las bases

Es una decisión totalmente democrática porque está tomada de acuerdo con lo que prevén los estatutos y como la toman todos los partidos. Que yo sepa, el PNV, el PSOE y el PP no han consultado a sus bases si quieren ir solos o no a las elecciones. Han tomado la decisión los órganos que les corresponden, como en nuestro caso. Es una decisión democrática, tomada con responsabilidad y después de consultar.

¿No es sintomático que la presidenta del partido votase en contra de la mayoría de la ejecutiva?

La presidenta está con la mayoría de la ejecutiva y liderando el proceso. Lo que no puede ser es que la presidenta no tenga opinión. Eso sería grave y demostraría que no tiene capacidad. La presidenta tiene opinión y algo más importante que es el liderazgo. El liderazgo auténtico es aquel que es capaz de gestionar la complejidad. Lo que demuestra que un partido es serio es que cuando toma una decisión la lleva adelante.

¿La reacción de los alcaldes de EA de Guipúzcoa a favor de la coalición puede ser un elemento negativo?

Es una falta de respeto a la militancia y a los propios órganos del partido que tienen que tomar esas decisiones hacer ese tipo de manifestaciones públicas. Los cargos públicos lo son gracias a la militancia que les ha nombrado, apoyado, reforzado y defendido día a día en la calle. No se puede aprovechar este trabajo de la militancia para intentar forzar e imponer opiniones particulares, que se deben exponer de manera interna

¿Esta situación está proyectando una mala imagen de división interna en el partido?

La existencia de debates en el seno de los partidos no es malo para tomar posiciones. La cuestión es si tomadas esas decisiones se respeta esa voluntad democrática o, por el contrario, se buscan otro tipo de elementos para distorsionar esa situación. En cualquier otro partido habría sido inadmisible la posición de esos alcaldes, que no son todos, porque algunos tienen la sensación de haber sido sometidos a una encerrona. Los hubieran puesto de patitas en la calle. Nosotros tenemos un espíritu muy diferente y quizás un poco iluso, si se quiere, de respeto a la libertad de expresión. Lo que no se puede hacer y hay que decirlo claro, porque las bases no lo admitirían, es mantener ese tipo de actuaciones de manera indefinida. Una cosa es que no se actue de manera stalinista a la primera de cambio y otra, que se vulneren de forma sistemática y continua los derechos de los afiliados y se menosprecie a la afiliación.

¿El ir en solitario puede dividir el voto nacionalista?

Ese es un análisis falso. Si analizamos las distintas elecciones, la coalición sólo ha sumado en el año 2001. En el resto de las ocasiones no ha funcionado para sumar más, sino probablemente, menos. La experiencia dice que en las consultas que hemos ido por separado, hemos sumado más. En esta coyuntura hay gente con sensibilidad progresista que no digiere la coalición con el PNV y que se va a la abstención si vamos juntos.

Carlos ETXEBERRI

Fuente: Rafael Larreina